Economia

Valencia celebra el primer siglo de IBM en España: la ciudad que apostó por la tecnología vuelve a jugar en las grandes ligas

El Palacio de la Exposición acoge el centenario de IBM en España con Valencia como protagonista

Pocas veces un edificio centenario resulta tan apropiado para celebrar un aniversario de esta magnitud. El Palacio de la Exposición, construido para proyectar la imagen de una Valencia moderna y emprendedora con motivo de la Exposición Regional de 1909, acogió este martes el encuentro con el que IBM conmemoró sus cien años de presencia en España. La elección del escenario no fue casual: la ciudad ha jugado un papel decisivo en la historia de la compañía y, según todos los indicios, seguirá haciéndolo durante el próximo siglo.

La alcaldesa María José Catalá presidió el acto de inauguración y no escatimó en valoraciones. Para ella, el hecho de que una multinacional tecnológica de este peso haya elegido Valencia como sede de su nuevo Centro Europeo de Digital Sales no es un logro administrativo más, sino una señal clara de que la ciudad compite en primera división cuando se trata de atraer talento e inversión de alto valor.

Valencia celebra el primer siglo de IBM en España

Qué significa para el valenciano de a pie que IBM lleve un siglo aquí

La presencia de IBM en la Comunitat Valenciana no es algo nuevo ni reciente. El presidente de la compañía para España, Portugal, Grecia e Israel, Horacio Morell, recordó durante el evento que todo comenzó en 1974, cuando IBM abrió su fábrica en La Pobla de Vallbona. Medio siglo después, ese vínculo no solo se mantiene sino que se ha transformado y ampliado.

Hoy, centenares de profesionales trabajan desde Valencia para clientes de todo el mundo en áreas como la consultoría tecnológica, los servicios digitales y la innovación. Además, la ciudad alberga uno de los once Centros de Innovación de IBM en España y el ya mencionado Centro EMEA de Digital Sales, desde el que se han formado más de 300 profesionales procedentes de Europa, Oriente Medio y África en disciplinas como la inteligencia artificial, el análisis de datos, la ciberseguridad y la automatización de procesos.

Traducido a lenguaje cotidiano: jóvenes valencianos con formación tecnológica tienen más opciones de encontrar aquí empleos bien remunerados sin necesidad de marcharse a Madrid, Barcelona o al extranjero. Y eso, en un contexto en el que la fuga de talento sigue siendo una preocupación real para muchas familias, importa.

La Marina, epicentro del ecosistema innovador

Catalá también puso en valor el papel que está jugando La Marina como espacio de confluencia entre empresas, universidades y emprendedores. Este entorno, que en los últimos años ha ido consolidando su perfil como hub de innovación, es precisamente donde se ubica el Centro de Digital Sales de IBM. La alcaldesa lo describió como el corazón de la Valencia innovadora, un lugar donde el talento, las ideas y la tecnología conviven y se retroalimentan.

En esa misma línea, el Ayuntamiento viene impulsando Valencia Innovation Capital, una iniciativa orientada a posicionar la ciudad como referente en la captación de proyectos tecnológicos y en la retención del talento local. El objetivo declarado es que la innovación deje de ser un concepto abstracto y se convierta en una política con efectos tangibles: más empleo cualificado, más inversión y mejores servicios para la ciudadanía.

Este enfoque encaja con otras apuestas que se están desarrollando en el territorio. la Generalitat también destina fondos a llevar la inteligencia artificial a las pymes valencianas, lo que dibuja un ecosistema donde la gran empresa tecnológica y el pequeño negocio local pueden beneficiarse de un mismo impulso digital.

Tecnología al servicio de las personas, no al revés

Uno de los mensajes más repetidos por la alcaldesa a lo largo del acto fue la necesidad de que la tecnología esté al servicio de la ciudadanía y no al contrario. No se trata de un matiz menor. En un momento en el que la inteligencia artificial genera tantas expectativas como recelos, el Ayuntamiento quiere dejar claro que su apuesta por la innovación pasa por un uso responsable de los datos y por aplicar las nuevas herramientas a retos concretos de ciudad: mejorar los servicios públicos, gestionar mejor los recursos o facilitar la vida diaria de los vecinos.

Morell, por su parte, fue explícito sobre las aspiraciones de IBM para los próximos años: Queremos seguir construyendo, junto a las instituciones, las empresas y el ecosistema valenciano, los próximos cien años de progreso y transformación. Una declaración de intenciones que, si se sostiene, augura una relación duradera entre la compañía y la ciudad.

Un símbolo histórico para un mensaje de futuro

No es la primera vez que Valencia utiliza su patrimonio arquitectónico para enmarcar debates sobre el presente y el futuro. la Ciutat de les Arts i les Ciències también ha acogido recientemente una exposición gratuita sobre ciencia española, consolidando la tendencia de abrir los grandes espacios de la ciudad a la divulgación tecnológica y científica.

El Palacio de la Exposición, con más de un siglo de historia a sus espaldas, cargó este martes con el peso simbólico del acto: el mismo edificio que en 1909 quiso mostrar al mundo una Valencia lista para el siglo XX fue el escenario elegido para hablar de inteligencia artificial, datos y talento digital en 2026. El círculo, de alguna manera, se cierra.

Para el vecino que pasa cada día frente a ese edificio sin conocer del todo su historia, la jornada de IBM lanza un mensaje práctico: la ciudad en la que vive es atractiva para empresas que generan empleos de calidad. Y eso, aunque no aparezca en el recibo del agua ni en la próxima factura del transporte, acaba teniendo un impacto real en la vida de todos.

En un contexto en el que Valencia trabaja en múltiples frentes para mejorar su tejido económico y su infraestructura, el IVF también impulsa startups locales con fondos europeos en sectores estratégicos, lo que refuerza la imagen de una ciudad que no se conforma con atraer grandes nombres sino que también apuesta por cultivar su propio ecosistema emprendedor desde dentro.

Cien años de IBM en España tienen mucho de historia compartida con Valencia. Lo que ocurra en los próximos cien dependerá, en buena medida, de si la ciudad es capaz de mantener ese atractivo y de si la tecnología que aquí se desarrolla acaba llegando, de verdad, a las manos y a la vida cotidiana de sus habitantes.