Los vecinos de l’Alcúdia y quienes utilizan a diario la Línea 1 de Metrovalencia para desplazarse entre Bétera y Castelló tienen desde ahora un recorrido más seguro y accesible en esa estación. Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) ha concluido la instalación de dos nuevos ascensores en las instalaciones de este municipio de la Ribera Alta, una intervención que pone fin a décadas de cruce entre andenes que la propia Agencia Valenciana de Seguridad Ferroviaria (AVSF) había señalado como un punto de riesgo.

Un paso inferior que elimina el cruce a nivel
La pieza clave de esta actuación no son solo los ascensores en sí, sino la obra que los acompaña: un nuevo paso inferior accesible que conecta los dos andenes por debajo de la plataforma ferroviaria. Eso significa que, a partir de ahora, tanto viajeros como peatones que necesiten cruzar de un lado al otro de las vías lo harán sin compartir espacio con los trenes, sin escaleras inaccesibles y sin los riesgos que implicaba el antiguo cruce a nivel.
Con esta infraestructura ya en funcionamiento, FGV procederá al cierre definitivo del cruce anterior entre andenes, siguiendo las directrices de la AVSF. La medida no es meramente administrativa: responde a un criterio de seguridad activa que busca eliminar los puntos de conflicto entre las personas y el material rodante en las estaciones en superficie de la red.
Casi cinco millones de euros y 46 actuaciones en la red
Lo que acaba de concluir en l’Alcúdia forma parte de un plan mucho más amplio que FGV ha ido ejecutando en los últimos años con una inversión total que roza los cinco millones de euros, IVA incluido. El dinero no procede de los presupuestos ordinarios de la Generalitat, sino de fondos europeos: el programa Next Generation EU, canalizado a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que la Unión Europea puso en marcha tras la pandemia.
En total, el plan ha incluido 46 intervenciones repartidas en 16 municipios por los que discurren las Líneas 1, 2 y 3 de Metrovalencia. Las actuaciones abarcan desde el simple traslado de pasos a puntos más seguros hasta la instalación de nuevos sistemas de señalización, mejoras de alumbrado y la incorporación de barreras y protecciones en entornos de estación.
- Línea 1 (Bétera-Castelló): 25 actuaciones en Paiporta, Picanya, Godella, Burjassot, Picassent, Moncada, Carlet, Alberic, l’Alcúdia y Alginet, con un presupuesto de casi 3,8 millones de euros.
- Línea 2 (Llíria-Torrent Avinguda): 12 intervenciones en Paterna (La Canyada, Fuente del Jarro) y l’Eliana, con cerca de 600.000 euros.
- Línea 3 (Rafelbunyol-Aeroport): 9 actuaciones junto a las estaciones de Foios, Meliana y Massamagrell, con alrededor de 400.000 euros.
Las actuaciones más destacadas en la Línea 1, en términos de envergadura e inversión, han sido precisamente las de Paiporta y l’Alcúdia, donde los ascensores representan el compromiso más visible con la accesibilidad universal en una red que combina tramos subterráneos modernos con apeaderos en superficie de construcción mucho más antigua.
Lo que viene: rehabilitación del edificio de la estación
La agenda de mejoras en l’Alcúdia no acaba con los ascensores. Una vez cerrada esta fase, FGV tiene previsto acometer la rehabilitación del propio edificio de la estación, que presenta daños en el techo y en otros elementos estructurales. El proyecto técnico ya está redactado y la obra se encuentra pendiente de licitación pública; los trabajos se ejecutarán entre finales de 2026 y 2027.
Para el vecino de a pie, esto se traduce en que la estación no solo será más segura para cruzar, sino que dejará de presentar ese aspecto de infraestructura deteriorada que durante años ha transmitido una imagen de abandono incompatible con la importancia que tiene el ferrocarril de cercanías en la movilidad de los municipios del área metropolitana.
El contexto: accesibilidad como deuda pendiente del metro
La red de Metrovalencia arrastra desde hace décadas la herencia de un trazado que, en sus tramos en superficie, fue diseñado en una época en la que la accesibilidad universal no era una exigencia legal ni social. Estaciones con andenes a nivel de calle, cruces sin protección y ausencia de ascensores han sido una constante en municipios que dependen de esta infraestructura para conectarse con Valencia ciudad.
Iniciativas como la transformación urbana que vive el área metropolitana exigen que el transporte público esté a la altura. No tiene mucho sentido invertir en rehabilitación residencial o en nuevos equipamientos si los vecinos con movilidad reducida, los mayores o las familias con carritos no pueden acceder con comodidad a los andenes.
En ese sentido, el plan ejecutado por FGV supone un paso necesario, aunque quienes conocen la red saben que el listado de estaciones que todavía necesitan mejoras sigue siendo largo. La financiación europea ha permitido acelerar un proceso que, con presupuesto propio, habría llevado muchos más años. La clave ahora será mantener el ritmo una vez que los fondos Next Generation dejen de estar disponibles.
La preocupación por la seguridad en las infraestructuras ha cobrado además una dimensión añadida tras los episodios de lluvias torrenciales que han afectado a varios de los municipios que sirve la Línea 1, lo que refuerza la necesidad de contar con instalaciones robustas y bien mantenidas. Paralelamente, proyectos como el nuevo auditorio de Benicalap o la renaturalización de espacios urbanos en la ciudad demuestran que la inversión pública en calidad de vida sigue siendo una prioridad, y el transporte accesible es parte inseparable de esa ecuación.
Por ahora, los usuarios de la estación de l’Alcúdia ya tienen sus ascensores. Y, con ellos, la certeza de que cruzar de un andén al otro ya no implica jugarse la seguridad.

