Desarrollo Urbano y Transporte

La Gran Vía del Marqués del Túria recupera el asfalto tras más de treinta años: menos ruido, menos contaminación y lista en agosto

Quien circula por la Gran Vía del Marqués del Túria en estas semanas de verano habrá notado la actividad nocturna de maquinaria pesada. No es casualidad ni una avería: es el tramo final de la reforma más profunda que ha vivido este eje central de València en más de tres décadas. A mediados de agosto, cuando los trabajos concluyan, los vecinos del Pla del Remei y del entorno de Russafa estrenarán una calzada completamente nueva, más silenciosa y más respetuosa con el medioambiente.

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Treinta años sin una renovación integral

La última vez que la Gran Vía del Marqués del Túria recibió una intervención de este calado fue hace más de treinta años. Desde entonces, parches, reparaciones puntuales y el desgaste acumulado del tráfico habían dejado un firme que ya no respondía a los estándares actuales ni en comodidad ni en seguridad. El Ayuntamiento decidió abordar una reforma completa que va mucho más allá de tapar baches: implica la sustitución total del pavimento en un tramo de más de 22.000 metros cuadrados, comprendido entre la avenida de Jacinto Benavente y la confluencia con la avenida del Regne de València y la calle de Russafa.

Los trabajos, adjudicados a la empresa Pavasal con una inversión de 1,24 millones de euros, arrancaron el 22 de junio, una vez cerrado el curso escolar para reducir las molestias en una zona con alta concentración de centros educativos y comercios. El concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner, supervisó personalmente el avance de la última fase durante la noche del miércoles.

Qué es el asfalto fonoabsorbente y por qué importa a los vecinos

El elemento diferencial de esta obra es el tipo de pavimento utilizado. El asfalto fonoabsorbente no es el firme convencional: su composición porosa absorbe parte del sonido generado por el rozamiento de los neumáticos con la calzada, lo que se traduce en una reducción de hasta 10 decibelios en el nivel de ruido que llega a las fachadas de los edificios. Para quien vive o trabaja en la zona, eso supone una mejora real y perceptible en su día a día.

Pero no es solo una cuestión acústica. Según el concejal Giner, este tipo de firme también contribuye a reducir hasta un 20% las emisiones de CO₂ asociadas a la circulación, al mejorar la adherencia y favorecer una conducción más fluida. Además, incrementa la seguridad vial al acortar las distancias de frenada, especialmente en condiciones de lluvia.

Para ejecutar el asfaltado sin dejar juntas en el firme —esas líneas de unión que con el tiempo se convierten en grietas y puntos de entrada del agua—, la empresa trabaja con dos máquinas asfaltadoras de forma simultánea. Es una técnica menos habitual que garantiza una capa de rodadura homogénea y más duradera. Previamente, se habían renovado ya los bordillos y las rigolas, es decir, los elementos de canalización del agua de lluvia junto a los bordillos.

Horario nocturno para no paralizar el barrio

Uno de los aspectos más valorados por los vecinos y el comercio del entorno es la planificación horaria de los trabajos. El asfaltado se realiza exclusivamente de noche, de domingo a jueves, dejando libre los fines de semana. De este modo se preserva la actividad diurna de la zona, especialmente sensible en un área con numerosos establecimientos de hostelería y comercio.

La coordinación ha sido amplia: el Ayuntamiento ha trabajado con la asociación vecinal del Pla del Remei-Gran Via, con representantes del comercio del centro, con la Delegación de Movilidad y con la propia empresa adjudicataria. Las seis paradas de la EMT en el entorno de la obra han permanecido operativas durante toda la intervención, con desplazamientos puntuales para adaptarse al avance del asfaltado, pero sin suprimir ninguna línea ni parada. Para los usuarios del transporte público, el impacto ha sido mínimo. En este sentido, la ciudad avanza en su apuesta por la seguridad vial en sus calles, también en lo que respecta a la convivencia entre distintos modos de desplazamiento.

Más de 130.000 metros cuadrados en toda la ciudad

La Gran Vía del Marqués del Túria no es un caso aislado. El Ayuntamiento de València tiene en marcha un plan más ambicioso para extender el asfalto fonoabsorbente por las principales arterias de la ciudad. En total, se proyectan más de 130.000 metros cuadrados de este tipo de firme en distintos puntos del municipio:

  • Calle de Colón
  • Eje Pérez Galdós-Giorgeta
  • Avenida de les Corts Valencianes
  • General Avilés, en Campanar
  • PAI de Malilla Sur

Se trata de una estrategia de ciudad que busca mejorar la calidad acústica en los barrios más transitados, en línea con los objetivos europeos de reducción de la contaminación sonora en entornos urbanos. La misma lógica de transformar el espacio público para hacerlo más habitable se aplica en otros proyectos municipales, como las intervenciones en el centro histórico de la ciudad para mejorar su imagen y funcionalidad.

Una recta final que llega antes de lo previsto

El dato que más destaca el equipo municipal es el ritmo de ejecución. Desde el inicio el 22 de junio hasta la previsión de finalización a mediados de agosto, la obra habrá durado menos de dos meses, un plazo ajustado para una intervención de esta envergadura. Los trabajos de la última capa de pavimento comenzaron la pasada noche y, si no hay contratiempos meteorológicos, la Gran Vía del Marqués del Túria estará lista antes de que termine el verano.

Para los vecinos del Pla del Remei y de la zona de Russafa, el resultado será tangible: una calzada nueva bajo sus ventanas, con menos ruido de los coches que pasan y un entorno algo más respirable. En una ciudad que trabaja por transformar sus grandes vías en espacios más sostenibles —como muestra también la apuesta por las nuevas infraestructuras del entorno de Russafa—, esta reforma es un paso concreto y medible en esa dirección. Treinta años de espera, dos meses de obras nocturnas y un resultado que debería notarse, literalmente, en el silencio.

El Ayuntamiento continúa además impulsando otras mejoras que transforman la ciudad en su conjunto, desde la regeneración urbana hasta la mejora de servicios para sus ciudadanos. Iniciativas como los Bonos Comercio VLC 2026 demuestran que la apuesta municipal no se limita al asfalto, sino que busca revitalizar también el tejido económico de los barrios afectados por este tipo de obras.